jueves, 2 de abril de 2026

Coplas a la muerte de su padre

 Hola a todos, soy Alberto Hidalgo y os doy la bienvenida a mi blog.
En esta ocasión os traigo una interesante obra, de Jorge Manrique. 
Espero que sea de vuestro agrado.



Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte,
contemplando
cómo se passa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va el plazer,
cómo después, de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parescer,
cualquiera tiempo passado
fue mejor.

Y pues vemos lo presente
cómo en un punto s’es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por passado.
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera,
más que duró lo que vio,
porque todo ha de passar
por tal manera.

Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar
que es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros, medianos
y más chicos,
allegados son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.

Dexo las invocaciones
de los famosos poetas
y oradores;
no curo de sus ficciones,
que traen yerbas secretas
sus sabores.
A Aquél solo me encomiendo,
Aquél solo invoco yo,
de verdad,
que en este mundo viviendo
el mundo no conosció
su deidad.

Este mundo es el camino
para el otro, que es morada
sin pesar;
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
Partimos cuando nascemos,
andamos mientra vivimos,
y llegamos
al tiempo que fenescemos;
assí que, cuando morimos,
descansamos.

Este mundo bueno fue
si bien usáremos dél
como debemos,
porque, según nuestra fe,
es para ganar aquél
que atendemos.
Y aun el hijo de Dios,
para sobirnos al cielo,
descendió
a nascer acá entre nos
y vivir en este suelo
do murió.

Ved de cuán poco valor
son las cosas tras que andamos
y corremos,
que, en este mundo traidor,
aun primero que muramos,
las perdemos:
dellas deshaze la edad,
dellas casos desastrados
que acaescen,
dellas, por su calidad,
en los más altos estados
desfallescen.

Dezidme, la hermosura,
la gentil frescura y tez
de la cara,
la color y la blancura
cuando viene la vejez,
¿cuál se para?
Las mañas y ligereza
y la fuerça corporal
de juventud,
todo se torna graveza
cuando llega al arrabal
de senectud.

Pues la sangre de los godos,
el linaje y la nobleza
tan crescida,
¡por cuántas vías y modos
se sume su gran alteza
en esta vida!:
Unos, por poco valer,
por cuan baxos y abatidos
que los tienen;
otros que, por no tener,
con oficios no debidos
se mantienen.

Los estados y riqueza
que nos dexan a deshora
¿quién lo duda?
No les pidamos firmeza,
pues que son de una señora
que se muda;
que bienes son de Fortuna
que revuelve con su rueda
presurosa,
la cual no puede ser una,
ni estar estable ni queda
en una cosa.

Pero digo que acompañen
y lleguen hasta la huesa
con su dueño:
por esso no nos engañen,
pues se va la vida apriessa
como sueño.
Y los deleites de acá
son, en que nos deleitamos,
temporales,
y los tormentos de allá,
que por ellos esperamos,
eternales.

Los plazeres y dulçores
desta vida trabajada
que tenemos,
¿qué son sino corredores
y la muerte, la celada
en que caemos?
No mirando a nuestro daño,
corremos a rienda suelta
sin parar;
desque vemos el engaño
y queremos dar la vuelta,
no hay lugar.

Si fuesse en nuestro poder
tornar la cara fermosa
corporal,
como podemos hazer
el ánima gloriosa
angelical,
¡qué diligencia tan viva
toviéramos toda hora,
y tan presta,
en componer la cativa,
dexándonos la señora
descompuesta!

Essos reyes poderosos
que vemos por escrituras
ya passadas,
con casos tristes, llorosos,
fueron sus buenas venturas
trastornadas.
Assí que no hay cosa fuerte,
que a papas y emperadores
y perlados,
assí los trata la muerte
como a los pobres pastores
de ganados.

Dexemos a los troyanos,
que sus males no los vimos
ni sus glorias;
dexemos a los romanos,
aunque oímos y leimos
sus historias.
No curemos de saber
lo de aquel siglo passado
qué fue d’ello;
vengamos a lo de ayer,
que también es olvidado
como aquello.

¿Qué se hizo el rey don Juan?
¿Los Infantes de Aragón,
qué se hizieron?
¿Qué fue de tanto galán?
¿Qué fue de tanta invención
como truxieron?
Las justas y los torneos,
paramentos, bordaduras
y cimeras,
¿fueron sino devaneos?,
¿que fueron sino verduras
de las eras?

¿Qué se hizieron las damas,
sus tocados, sus vestidos,
sus olores?
¿Qué se hizieron las llamas
de los fuegos encendidos
de amadores?
¿Qué se hizo aquel trovar,
las músicas acordadas
que tañían?
¿Qué se hizo aquel dançar,
aquellas ropas chapadas
que traían?

Pues el otro, su heredero,
don Enrique, !qué poderes
alcançaba!,
¡cuán blando, cuán halaguero
el mundo con sus plazeres
se le daba!
Mas veréis, ¡cuán enemigo,
cuán contrario, cuán cruel
se le mostró!;
habiéndole sido amigo,
¡cuán poco duró con él
lo que le dio!

Las dádivas desmedidas,
los edificios reales
llenos de oro,
las vaxillas tan febridas,
los enriques y reales
del tesoro,
los jaezes y caballos
de su gente, y atavíos
tan sobrados,
¿dónde iremos a buscallos?;
¿qué fueron, sino rocíos
de los prados?

Pues su hermano, el inocente
que, en su vida, sucessor
se llamó,
¡qué corte tan excelente
tuvo y cuánto gran señor
que le siguió!
Mas, como fuesse mortal,
metióle la muerte luego
en su fragua.
¡Oh, juïzio divinal!,
cuando más ardía el fuego
echaste agua.

Pues aquel gran Condestable,
maestre que conoscimos
tan privado,
no cumple que dél se hable,
sino solo que lo vimos
degollado.
Sus infinitos tesoros,
sus villas y sus lugares,
su mandar,
¿qué le fueron sino lloros?,
¿fuéronle sino pesares
al dexar?

Pues los otros dos hermanos,
maestres tan prosperados
como reyes,
que a los grandes y medianos
truxeron tan sojuzgados
a sus leyes;
aquella prosperidad
que tan alto fue subida
y ensalzada,
¿qué fue sino claridad
que, estando más encendida,
fue amatada?

Tantos duques excelentes,
tantos marqueses y condes,
y barones
como vimos tan potentes,
di, Muerte, ¿dó los escondes
y traspones?
Y las sus claras hazañas
que hizieron en las guerras
y en las pazes,
cuando tú, cruda, te ensañas,
con tu fuerça las atierras
y deshazes.

Las huestes innumerables,
los pendones y estandartes
y banderas,
los castillos impugnables,
los muros y baluartes
y barreras,
la cava honda, chapada,
o cualquier otro reparo
¿qué aprovecha?
Que si tú vienes airada,
todo lo passas de claro
con tu flecha.

Aquel, de buenos abrigo,
amado por virtuoso
de la gente,
el maestre don Rodrigo
Manrique, tan famoso
y tan valiente;
sus grandes hechos y claros
no cumple que los alabe,
pues los vieron,
ni los quiero hazer caros,
pues el mundo todo sabe
cuales fueron.

¡Qué amigo de sus amigos!
¡Qué señor para criados
y parientes!
¡Qué enemigo de enemigos!
¡Qué maestro de esforçados
y valientes!
¡Qué seso para discretos!
¡Qué gracia para donosos!
¡Qué razón!
¡Qué benigno a los sujetos,
y a los bravos y dañosos,
un león!

En ventura, Octavïano;
Julio César, en vencer
y batallar;
en la virtud, Africano;
Aníbal, en el saber
y trabajar;
en la bondad, un Trajano;
Tito, en liberalidad
con alegría;
en su braço, Aurelïano;
Marco Atilio, en la verdad
que prometía.

Antonio Pío, en clemencia;
Marco Aurelio, en igualdad
del semblante;
Adrïano, en elocuencia;
Teodosio, en humanidad
y buen talante;
Aurelio Alexandre fue
en disciplina y rigor
de la guerra;
un Costantino, en la fe;
Camilo, en el gran amor
de su tierra.

No dexó grandes tesoros,
ni alcançó grandes riquezas
ni vaxillas,
mas hizo guerra a los moros
ganando sus fortalezas
y sus villas.
Y en las lides que venció,
muchos moros y caballos
se perdieron,
y en este oficio ganó
las rentas y los vasallos
que le dieron.

Pues por su honra y estado,
en otros tiempos passados,
¿cómo se hubo?:
Quedando desamparado,
con hermanos y criados
se sostuvo.
Después que hechos famosos
hizo en esta dicha guerra
que hazía,
hizo tratos tan honrosos
que le dieron aun más tierra
que tenía.

Estas sus viejas estorias
que con su braço pintó
en la joventud,
con otras nuevas victorias
agora las renovó
en la senectud.
Por su gran habilidad,
por méritos y ancianía
bien gastada,
alcançó la dignidad
de la gran caballería
de la Espada.

Y sus villas y sus tierras,
ocupadas de tiranos
las halló,
mas por cercos y por guerras,
y por fuerça de sus manos
las cobró.
Pues nuestro Rey natural,
si de las obras que obró
fue servido,
dígalo el de Portugal,
y en Castilla quien siguió
su partido.

Después de puesta la vida
tantas vezes por su ley
al tablero,
después de tan bien servida
la corona de su Rey
verdadero,
después de tanta hazaña
a que no puede bastar
cuenta cierta,
en la su villa de Ocaña
vino la Muerte a llamar
a su puerta.

Diziendo: “Buen caballero,
dexad el mundo engañoso
y su halago,
vuestro coraçón de azero
muestre su esfuerço famoso
en este trago;
y pues de vida y salud
hezistes tan poca cuenta
por la fama,
esforçad vuestra virtud
para sofrir esta afruenta
que os llama.

“No se os haga tan amarga
la batalla temerosa
que esperáis,
pues otra vida más larga
de fama tan glorïosa
acá dexáis.
Aunque esta vida de honor
tampoco no es eternal
ni verdadera,
mas con todo es muy mejor
que la otra temporal,
perescedera.

“EI vivir que es perdurable
no se gana con estados
mundanales,
ni con vida deleitable
en que moran los pecados
infernales.
Mas los buenos religiosos
gánanlo con oraciones
y con lloros;
los caballeros famosos,
con trabajos y aflicciones
contra moros.

“Y pues vos, claro varón,
tanta sangre derramastes
de paganos,
esperad el galardón
que en este mundo ganastes
por las manos;
y con esta confiança,
y con la fe tan entera
que tenéis,
partid con buena esperança,
que esta otra vida tercera
ganaréis”.

Responde el Maestre

“No gastemos tiempo ya
en esta vida mezquina
por tal modo,
que mi voluntad está
conforme con la divina
para todo;
y consiento en mi morir
con voluntad plazentera,
clara y pura,
que querer hombre vivir,
cuando Dios quiere que muera,
es locura.”

Oración

“Tu, que por nuestra maldad
tomaste forma servil
y baxo nombre;
Tú, que a tu divinidad
juntaste cosa tan vil
como el hombre;
Tú, que tan grandes tormentos
sufriste sin resistencia
en tu persona;
no por mis merescimientos,
mas por tu sola clemencia,
me perdona.”

Cabo

Así, con tal entender,
todos sentidos humanos
conservados,
cercado de su mujer,
y de hijos, y hermanos,
y criados,
dio el alma a quien gela dio,
ei cual la ponga en el cielo
en su gloria.
Y aunque la vida murió,
nos dexó harto consuelo
su memoria.

Esto es todo por ahora.

Hasta la próxima!

Alberto Hidalgo.


jueves, 5 de marzo de 2026

El canto errante, Rubén Darío

 Hola a todos, soy Alberto Hidalgo y os doy la bienvenida a este blog.

Aquí os dejo un poema de Rubén Darío que espero sea de vuestro agrado.



El cantor va por todo el mundo

sonriente o meditabundo.


El cantor va sobre la tierra

en blanca paz o en roja guerra.


Sobre el lomo del elefante

por la enorme India alucinante.


En palanquín y en seda fina

por el corazón de la China;


en automóvil en Lutecia;

en negra góndola en Venecia;


sobre las pampas y los llanos

en los potros americanos;


por el río va en la canoa,

o se le ve sobre la proa


de un steamer sobre el vasto mar,

o en un vagón de sleeping-car.


El dromedario del desierto,

barco vivo, le lleva a un puerto.


Sobre el raudo trineo trepa

en la blancura de la estepa.


O en el silencio de cristal

que ama la aurora boreal.


El cantor va a pie por los prados,

entre las siembras y ganados.


Y entra en su Londres en el tren,

y en asno a su Jerusalén.


Con estafetas y con malas,

va el cantor por la humanidad.


En canto vuela, con sus alas:

Armonía y Eternidad.


Eso es todo por ahora.

Hasta la próxima!

Alberto Hidalgo.


lunes, 23 de febrero de 2026

Hall of Fame durante The Battle of Toletum XIII

 Hola a todos, soy Alberto Hidalgo y os doy la bienvenida a mi blog.

El pasado fin de semana, 21 y 22 de Febrero se celebró el campeonato internacional de artes marciales LA BATALLA DE TOLEDO (THE BATTLE OF TOLETUM) en su decimotercera edición. 
Uno de los torneos más importantes y esperados por practicantes de artes marciales de todo el mundo. 
Este año, como vengo haciendo desde hace tiempo, también participé como árbitro en la competición de Kata y de Kumite. 


Tuve el honor de ser jurado de la categoría maestro de maestros entre otras siendo de los que abrieron la competición tras la ceremonia de apertura.
Una de las cosas que más me gustan de este torneo es ver a los jóvenes, las nuevas generaciones con el entusiasmo y las ganas que teníamos nosotros hace ya décadas. También es siempre un placer participar porque me reencuentro con buenos y queridos amigos a los que, en ocasiones, tan sólo veo una vez al año y suele ser durante este torneo. 
Evidentemente el encuentro más deseado, como siempre, es reunirme con Nacho Serapio, Shihan Marín y Víctor Hugo, que son mucho más que amigos.  
Durante toda la mañana arbitré diferentes categorías. A mediodía regresé a casa y junto a pareja volvimos al torneo bien entrada la tarde.


Una vez allí, durante una bonita ceremonia recibí mi primer HALL OF FAME por mi contribución a las artes marciales, mi trayectoria como artista marcial y mi difusión de estas a través de la literatura y el cine. 
Ha sido para mí un gran honor y un gran placer haber recibido este reconocimiento en presencia de tantos seres queridos. Es hermoso que te reconozcan por aquello que haces y anima a seguir adelante. 
En ocasiones la vida es difícil y este tipo de detalles son las cosas que hacen que la vida valga la pena.
Me siento feliz y agradecido por el momento vital que estoy viviendo, por aquellos que me quieren y me rodean. 
Seguiremos adelante. Seguiremos luchando por nuestros sueños. Gracias queridos amigos por hacer realidad este momento.

GRACIAS.

Espero que esta entrada haya sido de vuestro agrado.

Hasta la próxima!

Alberto Hidalgo.



sábado, 14 de febrero de 2026

Canción del jinete

 Hola a todos, soy Alberto Hidalgo y os doy la bienvenida a este blog!




Córdoba.
Lejana y sola.

Jaca negra, luna grande,
Y aceitunas en mi alforja.
Aunque sepa los caminos
yo nunca llegaré a Córdoba.

Por el llano, por el viento,
jaca negra, luna roja.
La muerte me está mirando
desde las torres de Córdoba.

¡Ay qué camino tan largo!
¡Ay mi jaca valerosa!
¡Ay que la muerte me espera,
antes de llegar a Córdoba!

Córdoba.
Lejana y sola.


Eso es todo por ahora.

Hasta la próxima!

Alberto Hidalgo.

 

jueves, 1 de enero de 2026

SALUTACIÓN DEL OPTIMISTA

Hola a todos, soy Alberto Hidalgo y os doy la bienvenida a este blog! 

Feliz año nuevo!!!

Comenzamos este 2026 con mucho ánimo, alegría y ganas de hacer realidad muchos proyectos!

Os presento a Rubén Darío en este blog, un escritor único.


Ínclitas razas ubérrimas, sangre de Hispania fecunda,

espíritus fratemos, luminosas almas, ¡salve!

Porque llega el momento en que habrán de cantar nuevos himnos

lenguas de gloria. Un vasto rumor llena los ámbitos;

mágicas ondas de vida van renaciendo de pronto;

retrocede el olvido, retrocede engañada la muerte;

se anuncia un reino nuevo, feliz sibila sueña

y en la caja pandórica, de que tantas desgracias surgieron

encontramos de súbito, talismánica, pura, rïente,

cual pudiera decirla en su verso Virgilio divino,

la divina reina de luz, ¡la celeste Esperanza!


Pálidas indolencias, desconfianzas fatales que a tumba

o a perpetuo presidio condenasteis al noble entusiasmo,

ya veréis al salir del sol en un triunfo de liras,

mientras dos continentes, abonados de huesos gloriosos,

del Hércules antiguo la gran sombra soberbia evocando,

digan al orbe: la alta virtud resucita

que a la hispana progenie hizo dueña de siglos.


Abominad la boca que predice desgracias eternas,

abominad los ojos que ven sólo zodíacos funestos,

abominad las manos que apedrean las ruinas ilustres,

o que la tea empuñan o la daga suicida.

Siéntense sordos ímpetus en las entrañas del mundo,

la inminencia de algo fatal hoy conmueve la Tierra;

fuertes colosos caen, se desbandan bicéfalas águilas,

y algo se inicia como vasto social cataclismo

sobre la faz del orbe. ¿Quién dirá que las savias dormidas

no despiertan entonces en el tronco del roble gigante

bajo el cual se exprimió la ubre de la loba romana?

¿Quién será el pusilánime que al vigor español niegue músculos

y que el alma española juzgase áptera y ciega y tullida?

No es Babilonia ni Nínive enterrada en olvido y en polvo,

ni entre momias y piedras reina que habita el sepulcro,

la nación generosa, coronada de orgullo inmarchito,

que hacia el lado del alba fija las miradas ansiosas,

ni la que tras los mares en que yace sepultada la Atlántida,

tiene su coro de vástagos altos, robustos y fuertes.


Únanse, brillen, secúndense tantos vigores dispersos;

formen todos un solo haz de energía ecuménica.

Sangre de Hispania fecunda, sólidas, ínclitas razas,

muestren los dones pretéritos que fueron antaño su triunfo.

Vuelva el antiguo entusiasmo, vuelva el espíritu ardiente

que regará lenguas de fuego en esa epifanía.

Juntas las testas ancianas ceñidas de líricos lauros

y las cabezas jóvenes que la alta Minerva decora,

así los manes heroicos de los primitivos abuelos,

de los egregios padres que abrieron el surco pristino,

sientan los soplos agrarios de primaverales retornos

y el amor de espigas que inició la labor triptolémica.


Un continente y otro renovando las viejas prosapias,

en espíritu unidos, en espíritu y ansias y lengua,

ven llegar el momento en que habrán de cantar nuevos himnos.


La latina estirpe verá la gran alba futura:

en un trueno de música gloriosa, millones de labios

saludarán la espléndida luz que vendrá del Oriente,

Oriente augusto, en donde todo lo cambia y renueva

la eternidad de Dios, la actividad infinita.

Y así sea Esperanza la visión permanente en nosotros.

¡Ínclitas razas ubérrimas, sangre de Hispania fecunda!


Esto es todo por ahora.

Hasta la próxima!

Alberto Hidalgo.