lunes, 15 de abril de 2024

El samurái y su perro

ES FICCIÓN! 


Hola a todos, soy Alberto Hidalgo y os doy la bienvenida a este mi blog. 

Para esta ocasión tengo el gusto de presentaros una bonita fábula. 

El Samurái y su Perro, una fábula que todo practicante de artes marciales debería conocer. 


 "Había una vez un samurái que solía tener la costumbre de pasear con su perro, al cual tenía una gran estima. Un día, su perro se alejó de él y jugueteaba con las hojas que caían de los árboles. 
Y grande fue la sorpresa del samurái, cuando de repente, su perro se lanzó corriendo contra él con aire fiero. 
 El samurái, que estaba bien entrenado, desenvainó su espada y justo cuando el perro saltó, le cortó la cabeza. 
 El samurái no entendió porque de repente su fiel perro se puso en contra suya. 
 Entonces elevó la cabeza y vio como una serpiente, que estaba en una rama, se estaba acercando peligrosamente a él. 
Cuando el samurái comprendió que lo que intentaba su perro era salvarlo y no lastimarlo, lloró amargamente. 
Fue entonces cuando recordó una vieja enseñanza de su maestro: 
El sentido de una acción no siempre es fácil de interpretar, por eso, antes de desenvainar tu espada, asegúrate que esa es tu única opción."

Esta idea me ha servido en muchas ocasiones para no hacer daño a quien no se lo merecía. 

Si uno se deja llevar por las emociones del instante y sin comprender o tratar de comprender a alguien o algo toma decisión de manera impulsiva, a veces esta no tienen vuelta atrás y de ellas se puede uno arrepentir toda la vida. 

La vida, tan corta ella, a veces más de lo que imaginamos. 
No vale la pena discutir y pelear. Sed felices, amad y decirlo. Vivid intensamente porque sino algún día os vais a arrepentir.

Un fuerte abrazo a todos los que leéis. 

Hasta la próxima!

Alberto Hidalgo.

lunes, 1 de abril de 2024

Reflexiones de Abril


 Hola a todos, soy Alberto Hidalgo y os doy la bienvenida a este mi blog.

Somos arena. Somos viento. Somos polvo cósmico.

Somos el resultado de nuestra historia. Somos sangre y vísceras de nuestra carne. Somos sueño. Una quimera. Un producto de la imaginación de un ser superior.


Se supone que vivimos el momento más grande de la historia. Hemos llegado a la culminación. No necesitarás nada y serás feliz…

El ser humano. El mismo que en la actualidad se cree capaz de todo y se siente en el más absoluto pedestal, incluso por encima de Dios, no es consciente de que quizás se tambalea y marcha irrefrenablemente hacia su propio desenlace.

Una sociedad, en la mayoría de los casos, inconsciente avocada a su propio final. Dominada por poderosos.
Sin principios morales. Sin religión. Sin respeto. Amnésica.

Una sociedad que estigmatiza la tradición, condena lo habitual y destierra todos los valores que nos han forjado y han dado pie a que lleguemos a la actual calidad de vida.

Hay que tener en cuenta que nuestros actos tienen consecuencias y la vida es efímera.


Ayer tenía quince años y vivía con mis padres en Barcelona.

Hoy tengo más de cuarenta y ya peino canas.

La vida es demasiado corta como para perder el tiempo. Y eso, querido lector, es precisamente lo que nos están robando, el tiempo.

Nos entretienen con toda clase de tecnologías para que estemos ocupados en banalidades y no pensemos, continuemos sin progreso. Nos convencen para que no sigamos nuestro instinto natural, nuestra esencia.
Para que evitemos hacer a toda costa lo que nuestros antepasados hicieron durante miles de generaciones.

En definitiva, para que no seamos felices.

Porque el objetivo principal en esta vida es ser feliz, y la felicidad se encuentra muchas veces en las pequeñas cosas: En una mirada amable, en un día soleado, en poder hacer ejercicio, … Pero también se encuentra en hacer lo correcto, y todos sabemos qué es.

Muchas veces la vida es mucho más sencilla de lo que nos cuentan o nos hacen creer.

Hacer lo que nos marca la sociedad, ir contra natura en muchos sentidos y protestar con la boca llena, como un niño consentido, eso solo nos conduce a la destrucción.

Pero mientras el mundo sigue girando. El espacio exterior sigue expandiéndose y la gran obra sigue su curso. Imparable. Absoluta.

Nuestras vidas son un instante. No somos más que un eslabón dentro de una cadena. Sangre de nuestra sangre.

Somos únicos sí, pero al mismo tiempo iguales.

Somos carne, tendones y hueso. Vísceras, mucosas, … pero por encima de todo, somos energía en movimiento.

Somos espíritu inmortal. Somos un minúsculo puntito dentro del espacio, microscópicos, que nacemos, crecemos y morimos en un suspiro, pero ese suspiro lleva una vida entera.

Somos nosotros quienes tenemos que decidir con qué llenar ese suspiro. Dejar un recuerdo entre los nuestros. Una muestra de nuestra existencia que no sea tan fácil de borrar.

En mi caso, desde muy pequeño he tenido el irrefrenable impulso de expresarme a través del arte, ya fuera este la escritura, la interpretación, las artes marciales, etc…

Encontré mi camino a los once años y desde entonces no he parado de andarlo.

Y las cosas durante mucho tiempo no fueron fáciles.

Pero cuando alguien quiere algo con todas sus fuerzas y trabaja y sigue de manera constante en busca de aquello que desea al final, más tarde o más temprano, las cosas suceden.

Cada cual tiene que tener un objetivo en la vida y seguirlo. Construir en pro de un sueño que te lleva a materializar aquello que deseas.

Pero para conseguirlo el deseo debe de ser puro y debes caminar con constancia en esa dirección. Y es fácil distraerse y salirse del camino. Es muy fácil. Pero quien insiste se encauza.
Todo lleva su esfuerzo en esta vida. Para bien o para mal nada es gratis. Todo tiene su precio. Por más que nos digan siempre se paga de alguna manera. Es por eso la importancia de expresarse con honestidad y seguir tu propio camino sea como sea. Es de vital importancia siempre y cuando queramos ser felices.

En esta sociedad convulsa tenemos la opción, por ahora, de tratar de llegar a nuestros objetivos. La cuestión es, ¿eres capaz de hacer el esfuerzo necesario desde la constancia para alcanzarlo?

La mayoría eligen el camino fácil. Victimizarse y culpar de sus problemas a terceros. Pocos son los que desde la honestidad trabajan y siguen trabajando al precio que sea por conseguir sus objetivos y llegar al lugar que les pertenece. Al lugar donde desean estar.

Las energías son muy importantes. El karma hace su trabajo. Si uno está en armonía con el universo todo es más fácil.

Para muchos su idea de progreso es aprovecharse de los demás.

Nada funciona con dobles intenciones. Las cosas no son así. Cada cual debe seguir su camino y si se puede caminar con alguien, por lo menos una parte del trayecto, pues maravilloso. Pero sin dobles intenciones. Sin engaños.

Solo la honestidad nos dará la clave del éxito. Honestidad, trabajo constante y preparación.

Ese es el auténtico camino al éxito y la riqueza, tanto física como espiritual.

Porque si eres feliz con lo que haces, ya sea estando solo o bien acompañado disfrutas de la vida. El resto de las cosas vienen por añadidura.

Todo lo que somos. Todo lo que creamos y construimos empieza dentro de nosotros. Nace de un pensamiento puro.

Piensa en positivo. Crece. Cumple tus sueños. Siempre se está a tiempo de empezar.


Esto no es más que una reflexión sin mayor intención que hacer pensar a aquellos que me lean.

Espero que haya sido de vuestro agrado.

Un fuerte abrazo queridos amigos.

Alberto Hidalgo.


sábado, 9 de marzo de 2024

Un día agradable

 

ES FICCIÓN!


Hola a todos, soy Alberto Hidalgo y os doy la bienvenida a este mi blog.

En esta ocasión os voy a contar un bonito encuentro. Un encuentro especial.

Hacía mucho que no la veía. Nuestra relación ya forma parte casi de otra vida. 
Casualidades del destino la trajeron a no muy lejos de donde yo vivo. 
Me escribió y yo la contesté. Al día siguiente ella vino a mi barrio y la fui a buscar.
Era una mañana fría de invierno. Pero hacía un bonito sol y el cielo estaba despejado. Anduve entre los olivos que habían junto a la zona de aparcamiento donde habíamos quedado.



Y ahí estaba ella, preciosa como siempre, con su cabello castaño recogido en coleta, vestida impecablemente y la sonrisa que en su momento me había hecho vibrar de alegría y de amor. 
El tiempo había marcado surcos en su rostro, levemente, pero ya había dejado su marca como si tratara de decir sin palabras que ya no era esa veinteañera que en su día conocí y amé.
Nos saludamos con dos besos y un abrazo como pocos. Su perfume era distinto al que usaba en tiempo atrás. 
La miré a los ojos y ella me devolvió la mirada. En ellos encontré a la misma de siempre. Por un momento me sentí de nuevo en aquel instante lejano en el que ella era lo más importante para mí.
Caminamos mientras conversábamos hasta una bonita cafetería. Allí tomamos un tentempié y entre risas y recuerdos pasaron más de dos horas. 
Nos sentíamos muy a gusto juntos. Éramos felices, como en su día fuimos. 
Le dije de ir a comer a un buen restaurante de la zona. Pero ella no quería. 
Me agarró de la mano, me miró a los ojos y me dijo que quería ver dónde vivía. Quería revivir por un momento aquello que tuvimos y no supimos conservar. 
Pagué la cuenta y cogidos de la mano, como antaño, caminamos por la calle y subimos a mi casa.
Una vez dentro le enseñé el piso. Dejó su chaquetón, guantes, gorro y bolso sobre el sofá. 
Le ofrecí algo de beber. Me pidió vino. 
Por suerte tenía una vieja botella de Merlot francés. 
Brindamos por nosotros y tomamos vino. 
Ella me había contado que en aquel momento no estaba soltera, pensaba casarse con su novio y tener hijos. A sus más de cuarenta años temía quedarse sin descendencia si seguía esperando. A pesar de eso, se sentía incapaz de amar a aquel hombre con el que iba a contraer matrimonio. Simplemente era la mejor opción para formar una familia. Sentía gran afecto por él y al parecer es una buena persona, pero no la hacía vibrar de placer. 
Ese al parecer era uno de los motivos por los que se encontraba ahí conmigo. 
Guardaba gratos recuerdos de nuestra intimidad cuando estuvimos juntos. Quería revivirlo una última vez antes de casarse. 
Por un momento estuve a punto de decirle que no me interesaba su propuesta. Pero en realidad yo también la deseaba y deseaba volver a poseerla como en su día hice. 
Brindamos y bebimos alegremente. Pusimos música y bailamos abrazados con las copas de vino en la mano. 
Poco a poco nuestras manos comenzaron un reconocimiento del terreno. El uno del otro. Cuando quisimos darnos cuenta nos estábamos besando. 
Dejamos las copas de vino y suavemente nos sumergimos en una espiral de besos y de caricias. 
Caminamos hasta el dormitorio y ahí nos desnudamos el uno al otro. 
Su figura ya no era la de aquella veinteañera prieta. Aún así seguía siendo delgada y atractiva.
Su piel de un bronceado natural, sus pechos firmes y bien puestos, aunque mucho más decaídos que en tiempos pasados, su cintura estrecha, sus caderas bien formadas, su culito redondo y su pubis rasurado. 
En la ingle izquierda un pequeño tatuaje de un hada madrina señalando a los genitales con una varita mágica y escrito en inglés justo debajo "camino al paraíso".
Le pedí que se tumbara en la cama. Se colocó boca arriba, con la cabeza colgando fuera. Me acerqué y se metió mi miembro en la boca y comenzó a chuparlo como si fuera un helado. Aquello me produjo un gran placer. 
Me incliné y lamí su sexo, que empapado, esperaba mi llegada. Disfrutamos el uno del otro hasta que de repente se sacó mi pene de su boca y contrayendo el vientre tuvo un orgasmo monumental. 
De sus genitales brotaba agua en abundancia. Me puso empapado. Fue un placer.
Me lavé la cara y volvimos a la carga. 
La penetré con dulzura y delicadeza. Copulamos. Primero despacio y progresivamente fuimos a más.
Poco a poco fui recordando momentos de pasión con ella. 
Le lamía los pechos, se los comía, mientras la penetraba cada vez con más intensidad. 
Ella lo hacía muy bien. Se nos daba muy bien a los dos. Juntos.
Adoptamos varias posturas a lo largo de más de una hora de coito.
Ella, después de cuatro orgasmos empezaba a estar cansada. 
Sentados frente a frente, sentada ella sobre mí, apoyando los brazos en la cama mientras la agarraba del trasero comencé a penetrarla lo más duro que pude. 
Sus pechos botaban al ritmo de mis embestidas. Gemía. Sudábamos. Nos besábamos. Seguíamos.
Ella sabía que en esa posición duraría poco. Aún así fui capaz de aguantar el tirón concentrado un cuarto de hora más. Estábamos los dos exhaustos cuando finalmente conseguí llegar al  orgasmo. 
Un orgasmo como pocos en el que sentí mi alma salirse del cuerpo. Era como si me desprendiera de mí algo vital, como si en el esperma que salía disparado de mi cuerpo saliera con él parte de mi esencia vital. En cierto modo así era.
Eyaculé dentro de ella sin protección alguna ya que ella me había asegurado llevar un control anticonceptivo que le permitía hacerlo sin necesidad de gomas. 
De todos modos, me dijo, en el caso de que se quedara embarazada de mí tampoco me lo tendría en cuenta y le diría al hombre con el que pensaba casarse que el niño era suyo.
Aquello definitivamente me tranquilizó hasta el punto de no importarme eyacular dentro de su cuerpo. 
Lo cual me llevó a tener una de las experiencias sexuales más satisfactorias de mi vida. 
Después de aquello nos tumbamos en la cama abrazados. Satisfechos. Felices. 
Dijo que jamás me olvidaría. Que siempre estaría en su corazón. 
En mi mente brotaban las mismas palabras que con una mirada le transmití. 
Ella sonrió y abrazados nos dormimos un rato.
Después nos dimos una ducha bien caliente, nos vestimos y salimos a comer algo por ahí.
Invitó ella. Dijo que después de lo que le había dado le dolía hasta el andar, pero que había valido la pena, por lo tanto pagaba ella. Me pareció un buen argumento y no insistí.
Después la acompañé al coche cogidos de la mano.
Delante del vehículo que la había traído hasta mí nos dimos un último beso. Esta vez sí, último de verdad. 
Seguiríamos siendo amigos para siempre, pero nuestra pasión moría ahí, en ese último beso carnal. Beso tan intenso que incluso tuve una erección ahí mismo. 
Ella se dio cuenta y me miró la entrepierna con felicidad. Dijo que en otras condiciones sin pensárselo ahí mismo me hubiera aliviado. 
Siempre guardaré gran cariño por ella. Siempre se lo tuve, incluso con el paso de los años, siempre, ella y yo habíamos mantenido una conexión especial a pesar de haber roto. 
Se montó en su coche y se alejó de mí para siempre. 
Feliz la vi irse hacia su destino. Nos volveríamos a ver como amigos. Pero esa última vez quedaba en nuestros corazones, el de ella y el mío.

Eso es todo por ahora queridos amigos. 

Espero que esta entrada haya sido de vuestro agrado. 

Nos vemos en la próxima!

Hasta pronto!

Alberto Hidalgo.


 

sábado, 3 de febrero de 2024

Action Martial Arts Mega Weekend

 Hola a todos, soy Alberto Hidalgo y os doy la bienvenida a este mi blog.

Para esta ocasión os quiero hablar de mi última aventura. 
Aventura que compartí en compañía de mi querido amigo el gran director de cine de acción Nacho Serapio. 
En la madrugada del pasado miércoles 24 de Enero del presente año 2024 Nacho y yo viajamos hasta Filadelfia, Estados Unidos con la intención de participar en uno de los eventos del cine de acción a nivel internacional más importantes del año: la ACTION MARTIAL ARTS MEGA WEEKEND.



Montamos en un avión de American Airlines y tras nueve horas de vuelo llegamos a nuestro destino. 
Nada más bajarnos del avión y recuperar nuestras pertenencias cogimos un taxi y nos dirigimos al museo de arte de Filadelfia, famoso por la película de Rocky en la que Sylvester Stallone subía las escaleras de piedra que se encuentran a los pies del museo y celebraba el haber superado sus entrenamientos previos al combate principal en el que culmina la película. 

Al igual que Rocky solo que vestidos de calle y con un jet lag terrible hicimos lo propio y corrimos escaleras arriba para celebrar el éxito en la cima de estas y lanzar unos golpes de puño y pierna en lo alto de la escalera. 
Nos grabamos en vídeo y nos hicimos fotos. 
Durante este acto nos encontramos allí con un buen amigo, el actor francés de cine de acción Alan Delabie. 
Junto a él también nos fotografiamos.
Después paseamos por la ciudad y cogimos un tren hasta Atlantic City, nuestro destino final en USA.
Al llegar a la ciudad nos registramos en el hotel y aprovechamos para dar una vuelta por la ciudad. 
Al día siguiente hicimos turismo y descubrimos los encantos de Atlantic City y todo aquello que la ciudad ofrecía. 
Una ciudad con encanto, en la que se inauguró hace 100 años el certamen de Miss América. Ciudad de juego y veraneo, que al ser invierno se encontraba con un clima poco agradable para pasarlo al aire libre. 
Nos acercamos a la costa atlántica. En la playa frente a mí un vasto océano. Miré hacia Europa, al horizonte, y el océano me devolvió la mirada. 
Al día siguiente comenzó la convención. Estrenamos el trailer de El Duro, mi primera película como protagonista. Fue un estreno mundial que tuvo una maravillosa acogida. En aquel momento se me comenzó a comparar con Chuck Norris, lo cual es un gran elogio para mí.
Decían algunos por ahí, igual que previamente había pasado por España, que yo era el "Chuck Norris español". 
 Conocimos en persona a Cynthia Rothrock, Don Wilson, Benny Urquidez y Bill Wallace entre otros muchos más. Nacho impartió un seminario sobre cómo rodar cine de acción e hicimos muy buenos contactos. 
Allí nosotros también éramos estrellas de cine, desde luego, y todo el mundo nos trató de igual. 
Encontramos en aquellos grandes que llevaban décadas dedicados al cine una humildad y buen hacer maravilloso. 
A la noche se nos invitó a queso y vino y después hubo un baile en el que disfrutamos de la compañía de todos los que nos acompañaron durante el día. 
Al día siguiente lo más destacable fue la presencia de Michael Jai White, con el que compartimos impresiones y conversamos sobre proyectos de futuro. Michael es un gran hombre y un gran profesional al que le encanta España. Nuestra presencia fue reconocida como los únicos actores de cine de acción español conocidos a nivel internacional, ya que fuera de nuestro país no se conoce a ningún actor dedicado a un género emergente en España pero que sigue siendo desconocido fuera de nuestras fronteras. 
Por la tarde se dio inicio a un torneo de artes marciales en el que incluso había combate de caballeros medievales con armaduras y armas de metal. 
Por la noche hubo cena de gala en la que Nacho recibió un premio a su carrera como actor y director y se le incluyó en el HALL OF HONOR, junto a los más grandes a nivel internacional donde se incluyen nombres como: Chuck Norris, Cynthi Rothrock, Jason Statham, Scott Adkins, Michael Jai White, Steven Seagal, Jean Claude Van Damme y muchos más. 
Tras la cena estuvimos de fiesta.
El último día fue de despedida y estuvo principalmente centrado en el torneo de lucha. 
Recogimos nuestras cosas y pasamos el resto del día disfrutando de las últimas horas que nos quedaban en la ciudad. 
A la mañana siguiente regresamos en tren a Filadelfia y desde allí cogimos un vuelo hasta Boston. 
En Boston otro hasta Madrid y regresamos a casa. Llegando a España un día después de haber iniciado nuestro viaje de regreso. 
La experiencia fue enriquecedora, hicimos muy buenos contactos y conocimos a grandes celebridades del cine de acción internacional que nos trataron de iguales. 
Tenemos prevista otra reunión con algunos de ellos en unos meses en otra convención que se celebrará en Reino Unido. 
Las cosas marchan, nuestro cine está cada día más cerca del éxito que se merece y nuestro reconocimiento como estrellas de la pantalla no para de crecer. 
Feliz de todas estas experiencias. Agradecido a Nacho y al universo por las oportunidades que se me presentan. 
Llegaremos todo lo lejos que podamos y no vamos a parar hasta conseguir nuestros objetivos. 
Cada día más cerca de aquello que soñamos. Cada día un poco mejor. 

Eso es todo por ahora. 

Gracias a aquellos de buen corazón que me leéis.

Y una cosa. Si me odias y me lees, que sepas que eres mi fan. 

Una abrazo de corazón a todos. 

Hasta la próxima entrada!

Alberto Hidalgo.


 


domingo, 28 de enero de 2024

Delicadeza asesina

 Hola a todos, soy Alberto Hidalgo y os doy la bienvenida a este mi blog. 

En esta ocasión quiero hablaros de uno de los últimos trabajos que he realizado. 

Delicadeza asesina cuenta una dramática historia con un cruel y triste desenlace. 

Una historia de amor y violencia donde la locura juega un papel fundamental. 


Para esta nueva aventura he contado con el gran director de cine Fernando Vernier y la maravillosa y encantadora actriz Cristina Villa. 

Un trabajo de tres intensos días en el que tanto Fernando, Cristina y yo le hemos puesto el corazón y el resto para sacar adelante una historia corta que nadie se espera.

El resultado tardará todavía un poco en ver la luz pero os aseguro que dará que hablar. 

Mientras tanto seguiré adelante con mis proyectos, sacando adelante muchas cosas siempre en compañía de los mejores. 

Gracias Fernando y Cristina por esta bonita aventura. Seguiremos colaborando en próximos proyectos!

Eso es todo por ahora. 

Gracias por leer mi blog.

Hasta la próxima!

Alberto Hidalgo. 


sábado, 13 de enero de 2024

Más allá del sol

 Hola a todos queridos amigos.

Soy Alberto Hidalgo. 

Sed bienvenidos una vez más a este mi blog.



En esta ocasión quiero hablaros de un cortometraje muy especial: MÁS ALLÁ DEL SOL.


Un cortometraje dirigido y producido por Juan Carlos Londoño, un excelente profesional, gran persona y buen amigo.
Una historia linda, cálida y bella con una hermosa moraleja final.
Una historia que nos habla de cómo una palabra, una acción, le puede cambiar la vida a las personas.



Juan Carlos me ofreció el personaje principal masculino y yo acepté encantado.
Para mí suponía un reto ya que me sacaba de mi zona de confort teniendo que trabajar un personaje muy distinto a lo suelo hacer y aparte teniendo que modular la voz para parecer argentino.
Muy agradecido por la oportunidad trabajé hasta la saciedad para dar lo mejor de mí.



En el elenco de actores contábamos con grandes profesionales con los que fue muy fácil congeniar y trabajar.
El resultado a la vista está. Tenemos una obra hermosa y honesta, de la que me siento muy orgulloso y que suma un granito más en mi carrera como actor.



En breve se hará la premiere del corto y se llevará a festivales de cine. También se buscará financiación para realizar el largometraje. 
Y yo no puedo caber más de la felicidad que todo esto me provoca. 



El cortometraje cuenta con un magnífico equipo de producción y un reparto de actores de lujo. Gente muy profesional y maravillosa. 
El rodaje fue ameno y agradable.



Trabajar a las órdenes de Juan Carlos Londoño es todo un placer que estero se repita tantas veces como sea posible. 

Cuando das con gente buena y trabajadora las cosas van rodadas. 


El pasado 12 de Enero tuvimos el primer pase de la obra, pase técnico, el cual fue todo un éxito. 



Al acto acudí acompañado por la bella actriz Cristina Villa y junto a Nacho Serapio, mi gran amigo y colaborador, disfrutamos de una hermosa sesión de cine en la que se me permitió salir a decir unas palabras ante todos los asistentes.
No tengo más que gratitud y agradecimiento. 
Mis mejores deseos para todo el equipo, y como digo, por muchos más trabajos juntos.

Poco a poco se van alcanzando los sueños y las metas en la vida. 
Me encuentro en una interesante etapa de paz en la que los objetivos se están materializando y los que aún no han llegado están más cerca de lo que nunca antes habían estado.
La fe, la constancia, el honor, la palabra y el buen hacer contribuyen a alcanzar aquello que deseamos en la vida. 
Construir para alcanzar los objetivos. 
Demostrar que se puede llegar, que por complicado que parezca a primera vista, si uno quiere con trabajo constante se llega. 

Eso es todo por ahora queridos amigos. 

Mis mejores deseos para quienes me leéis y me valoráis. 

Mis mejores deseos a toda la gente de buen corazón.

GRACIAS!

Hasta la próxima!!!

Alberto Hidalgo.









jueves, 11 de enero de 2024

Tatuajes

ES FICCIÓN! 


Hola a todos, soy Alberto Hidalgo y os doy la bienvenida una vez más a este mi blog.

Esto me ocurrió recientemente. La conocía desde hacía poco pero habíamos congeniado muy bien. Ella me parecía una chica maravillosa, y hasta que se demuestre lo contrario lo será.
Metro sesenta y uno de estatura, castaña con el cabello teñido, unos bonitos y grandes ojos de un marrón verdoso muy vivo. Ojos tremendamente expresivos. Nariz aguileña y unos bonitos y carnosos labios.



Facciones alargadas propias de una mujer caucásica que contaba con poco más de un cuarto de siglo sobre la faz de la tierra.
Su piel era blanca y fina, agradable al tacto. 
Llevaba dos pendientes en la nariz. En cada oreja tenía agujeros para dos más y un último en el ombligo.
Aquel día habíamos quedado a media mañana y fue entonces cuando pasé a recogerla en su casa y de allí nos fuimos a un gimnasio. 
El día fue redondo. Entrenamos artes marciales por la mañana y después nos fuimos a comer a un centro comercial.
A mediodía tomamos un café y charlando de nuestras cosas llegó la tarde.
Rondarían las seis o las siete cuando decidimos ir a un hotel.
Ella estaba cansada. Llevábamos todo el día de un lado para otro y el cansancio se hacía notar, así que al verla reposar su cabeza sobre los brazos en la mesa de la cafetería le propuse ir a un hotel.
Me sentía raro con mi proposición, las palabras salieron de mi boca sin pensar. Supongo que la deseaba lo suficiente como para plantearme ir a un hotel con ella. 
Desde luego que la deseaba. Era una mujer atractiva y bonita, con una sonrisa agradable. Su compañía era grata y lo pasábamos bien juntos. 
En días anteriores había percibido por su parte el sutil flirteo propio de una mujer interesada en mí que trata de disimular. 
Por el contrario, desde el primer momento yo le dije que me gustaba. La sinceridad ante todo. 
El día anterior me dijo que había tenido un sueño sexual conmigo y durante todo el día pude notar su interés por mí. El interés era mutuo. 
Así que nos acabamos el café y cogimos el coche hasta un hotel que se encontraba a seis minutos del centro comercial.
Antes de salir hacia el hotel yo le dije que no tenía por qué pasar nada, que sólo ocurriría lo que ella quisiera y que fuera como fuese lo pasaríamos bien. 
A pesar de que era más que obvio de lo que iba a pasar, los dos nos sentimos más cómodos de este modo. 
Llegamos al hotel, nos registramos en recepción y cogí la llave.
Una vez en la habitación nos sentamos en la cama uno al lado del otro y nos pusimos a conversar. 
Hablamos de muchas cosas. Me contó el número de tatuajes que tenía en el cuerpo y dónde estaban. Su preciosa piel blanca tenía tatuajes en las extremidades y alguno también en el tronco y en el cuello. 
Su preciosa piel se iba descubriendo ante mis ojos, como un delicado lienzo escrito por la mano del hombre en forma de pinturas que reflejaban su delicadeza y sensibilidad. 
Se tumbó sobre la cama boca abajo y me pidió que le diera un masaje.
Sentía su nerviosismo. Estaba ansiosa, lo deseaba, me deseaba.
Puse mis manos sobre su cuerpo y comencé a masajearla.
Hacía calor en la habitación. Era invierno pero teníamos puesta la calefacción al máximo.
Mientras la masajeaba conversábamos agradablemente.
Entonces se quitó la camiseta. A los pocos minutos me pidió que le quitara los pantalones. 
Se los quité y también los calcetines. 
Yo también me fui desvistiendo. 
Nuestros cuerpos se iban mostrando en su totalidad. 
Ella en tanga y sujetador, y yo todavía con los pantalones puestos.
El masaje se fue volviendo cada vez más erótico. Llegado a un punto le quité el tanga, abrí sus piernas y acariciando cada centímetro de su piel me acerqué hasta su vagina y comencé a lamerla con cariño y suavidad. 
Ella comenzó a gemir. De repente ya le sobraba todo y se quitó el sujetador.
Desde atrás, a los pies de la cama yo también me desprendí de las últimas piezas de ropa que llevaba puestas. 
Mi miembro viril quedaba al descubierto como una torre orgullosa erguida mirando al cielo. 
Un obelisco de carne y sangre de color púrpura deseoso de entrar en acción.
Me acerqué a ella y suavemente descansé mi musculado cuerpo sobre el suyo. 
A ella le entró la risa. Lo deseaba pero sentía el nerviosismo de la primera vez entre nosotros. Yo la tranquilicé. Me tumbé junto a ella, abrazándola, la miré a los ojos y le hablé desde el corazón.
Nos besamos. Se sintió mucho mejor y se tumbó boca arriba. 
Fue entonces cuando besé sus labios, su cuello y su pecho. 
Lamí y acaricié sus hermosos pechos. Unos pechos que parecían desafiar las leyes de la gravedad. 
Tenía un precioso pecho levantado, erguido, como a muchas mujeres les gustaría tener. 
Seguí mi camino y lamí su vientre y después devoré su sexo.
Primero desde el cariño, suavemente, haciéndola sentir bien. después desde la lujuria hasta que tuvo su primer orgasmo.
Fue entonces cuando me incorporé y la penetré.
De igual modo comencé desde el cariño, haciéndola sentirse bien. Poco a poco fui incrementando la fuerza y la velocidad hasta hacerla estremecer. 
La cama crujía y rebotaba contra la pared al ritmo de mis embistes. 
Lo hicimos en diferente posturas. Ella gemía como una loca. Yo la besaba y la lamía al tiempo que la penetraba con pasión.
En un momento dado me tumbé boca arriba y me practicó una felación deliciosa. 
Quería que me corriera. Ella ya había tenido más de cuatro orgasmos y yo todavía no había terminado. 
Tiré de sus brazos y la traje hasta mí.
La besé y la volví a penetrar. 
Lo hicimos con fuerza y pasión.
Como me estaba costando terminar se puso a cuatro patas y de este modo le di duro desde atrás.
En un momento dado paramos y vimos que tenía la vulva inflamada. Quizás le había dado con demasiada energía, así que nos detuvimos y descansamos un rato. Las piernas de ella temblaban como flanes. 
Me confesó llevar tiempo sin hacerlo y también debido a la falta de ejercicio, como resultado la dejé fuera de combate. 
Con cariño y ternura conversamos un buen rato mientras la acariciaba y la besaba. 
Después nos dimos una ducha juntos, nos besamos y abrazamos desde el cariño y el afecto.
Sus ojos se clavaban en los míos. Una mirada dulce y tierna de admiración y cariño. Una mirada que yo le devolví con mucho gusto. 
Después de nuestra sesión de cama nos vestimos y fuimos a cenar algo.
La acompañé hasta su casa y nos despedimos. 
Volveríamos a vernos. Volveríamos a pasar tiempo juntos. 
Volvería a disfrutar de su compañía.
Con dulzura y equilibrio, al despedirme de ella aquel día, nos dijimos de corazón aquella frase de CASABLANCA: Este puede ser el comienzo de una bonita relación.

Eso es todo por ahora queridos amigos.
 
Espero que esta historia haya sido de vuestro agrado.

Hasta la próxima!

Alberto Hidalgo.


  



sábado, 6 de enero de 2024

Pase privado EL DURO

 Hola a todos, soy Alberto Hidalgo y os doy la bienvenida a este mi blog. 

En este hermoso día de 6 de Enero de este nuevo año que empieza, 2024, año del Dragón de madera según el calendario chino, pascua militar o epifanía del señor tengo el gusto de hablaros en la presente entrada de uno de los días más felices de mi vida. 

Un día marcado por la alegría y la festividad. 



Se trata del primer pase en sala/pase técnico de mi primera película como protagonista EL DURO.

El pasado 29 de diciembre del 2023 en Yuncos Toledo se celebró el primer pase de mi ópera prima, EL DURO, película de acción/artes marciales, comedia y drama escrita, pagada y protagonizada por mí.
Rodada en el verano del 2022 y con alguna otra escena tiempo después, EL DURO supone la culminación de todos mis sueños y aspiraciones desde los 11 años, cuando en 1993 soñé en convertirme algún día en actor protagonista de películas de artes marciales.
Hoy ese sueño es una realidad y el pasado 29 lo celebré con buena parte del equipo técnico y artístico de mi película.
Acompañado por familiares y amigos realizamos un acto humilde rodeados de buena energía y profesionales del medio.
Previo al pase se hizo una reunión, un pequeño coloquio y sesión de fotos. Después Nacho, Marín y Víctor Hugo subieron al escenario y me presentaron. Dije unas palabras y proyectamos mi primer largometraje. 
Durante la proyección la sala vibraba al ritmo de la película y en más de una ocasión se oyeron carcajadas y se sintió la tensión de un público que disfrutó plenamente de la obra. 
Una vez finalizada la película la sala entera rompió en aplausos y los actores principales de la obra junto a mí  (Akihiko Serikawa, Wendy Sandoval, Didier Roussel, Víctor Hugo) y la cúpula de Dragonz dijimos unas palabras a los asistentes.
No faltaron al pase Esteban Zapata, mi querido hermano del alma, Pedro Gálvez, Marco de Gregory, Daniel Tabares, Carlos Callizo, Arantxa López y familia, Alba Peñasco, Iván Ronin, George Karja, Pedro Conde y muchos más amigos y colaboradores, como productores, directores y periodistas. 

Después de la película disfrutamos de un distendido piscolabis donde se sucedieron brindis y risas. 
La jornada la terminamos los más bizarros de discotecas, hasta más allá de las cuatro de la madrugada celebrando el comienzo de la promoción y distribución de mi obra. 
Acompañado en todo momento por mis amigos, Nacho, Marín y Víctor Hugo, que han vivido y sufrido todo el proceso conmigo, Didier Roussel, mi querido amigo que vino desde las islas canarias al pase, Lara, la novia de Víctor Hugo, un encanto de mujer, Daniel Galeano y mi querida acompañante, la encantadora y bella actriz Cristina Villa. 

Ha sido intenso llegar hasta aquí. Me hubiera gustado compartirlo con alguien más pero esa persona decidió seguir otro camino muy distinto y cada cual es dueño de su destino. 
Por lo tanto entiendo que estábamos los que teníamos que estar y nadie más. 



Desde ahora puedo decir con rotundidad que soy PROTAGONISTA DE MI PROPIA PELÍCULA, la cual me llena de orgullo y satisfacción. Porque desde luego me he dejado literalmente el pellejo en todo esto a todos los niveles. 
Nada de esto hubiera sido posible sin todas esas maravillosas personas que han dado todo lo que han podido aportar para que EL DURO se lleve a cabo. 
Gracias, infinitas gracias de todo corazón por tanto queridos amigos.

Y aquí acaba esta primera entrada del año a mi blog. 
Os iré contando cómo va mi primera película y próximos proyectos que están en el horno.
La vida sigue, el trabajo continúa y el éxito está cada vez más cerca.

Mis mejores deseos para todos vosotros que me leéis. 

Hasta la próxima!

Alberto Hidalgo.



lunes, 18 de diciembre de 2023

Belleza morena

ES FICCIÓN! 


Hola a todos, soy Alberto Hidalgo y os doy la bienvenida a este mi blog.

Se acaba el año y no puedo evitar tener una creatividad elevada. Por eso entre proyecto y proyecto desarrollo otras historias de aquello que me inspira y no me sirve, en un principio, para lo que ando preparando.
En esta ocasión tengo para vosotros otra historia erótica de ficción. Espero que sea de vuestro agrado.

La conocía desde hacía relativamente poco tiempo, aún así, nos habíamos ganado una simpatía, confianza y complicidad mutua.



No era muy alta, rondaba el metro sesenta, pero estaba bien formada.
Delgada, voluptuosa, de carácter amable y muy femenina.
Su cabello negro azabache, liso y largo hasta media espalda. Facciones alargadas, ojos oscuros, grandes y ligeramente rasgados. Boquita de piñón con unos labios bonitos y rosados. Piel blanca y suave.
Tenía una belleza exótica propia de las mujeres del norte de sur América. 
Aquel día fuimos a cenar. Cuando la acompañé hasta su casa insistió en que subiera con ella. Se acababa de cambiar de vivienda y con la excusa de enseñarme su nuevo piso me hizo subir.
Evidentemente lo hice encantado. 
No utilizó la típica excusa de "¿tomamos un café?", que es tan popular que ya ha llegado un momento en el que directamente significa: "¿echamos un polvo?", pero intuí que podría querer lo mismo. 
Llegamos a su piso y me lo enseñó. Este era pequeño pero confortable. 
Entramos en su dormitorio y me pidió que me pusiera cómodo. 
Me senté en la cama mientras ella recogía ciertas cosas que tenía por medio. Ropa, cuadernos y algunos cómics que recolocó en una estantería con los demás. Le encantaban los cómics de manga japonés. 
Ella y yo teníamos muchas cosas en común a pesar de la diferencia de edad. 
Diecinueve años me distanciaban de su nacimiento. Lo cual lo único que indicaba es que yo llegué a esta tierra antes que ella, nada más.
Me gustaba mucho de ella su madurez e inteligencia. También era bella hasta rabiar.
Estar con ella me hacía sentirme bien. No solo era bonita, también tenía un encanto maravilloso. Era un ser de luz. Alguien a quien valía la pena tener cerca. 
Sentado en su cama la veía andar de un lado para otro. De acá para allá. En un momento dado me puse en pie, la agarré por los brazos y la detuve. Sorprendida me miró.
Estábamos frente a frente a escasos centímetros.
- ¿Qué quieres? -  dijo ella con aires de indiferencia.
Aquello estuvo a punto de echarme para atrás. Pero no me di opción a vacilar. Sin pensarlo dos veces la besé.
Por un momento pensé que podría enfadarse, que quizás me abofetearía. Pero nada más lejos de la verdad. Después de mi beso fue ella quien me besó a mí.
Nos abrazamos de pie, ante su cama. Ella de puntillas y yo ligeramente inclinado hacia adelante.
Nuestras lenguas se acariciaban mientras sentía como iba subiendo la temperatura de aquella habitación.
Mis manos no se detuvieron. Acariciaron sus pechos y se deslizaron hasta su espalda donde soltaron su sujetador como por arte de magia. 
Ella tampoco se detuvo. Desabrochó mi pantalón casi sin que me diera cuenta, metió sus manos dentro y agarró mi miembro erguido que la esperaba con impaciencia. 
Se arrodilló sin previo aviso me bajó los pantalones y los calzoncillos, y al tiempo que me miraba desde abajo con timidez se introdujo mi pene en su boca y lo comenzó a lamer y chupar como si llevara toda la vida haciéndolo. 
Su boca me produjo un gran placer. Lo lamió durante diez minutos por lo menos. Llegado a un momento no podía aguantar más. Le quité el juguete de la boca, la cogí con delicadeza y la tumbé en la cama. De un tirón le quité el pantalón, las bragas y hasta los calcetines. 
Me moría de ganas por verla desnuda y poseerla. 
Sus piernas lampiñas, blancas, largas y estilizadas se unían en un pubis depilado como el de una niña pequeña. Aunque ella de niña no tenía nada. 
Apresuradamente me deshice de mi ropa. Ella sin dudarlo se desnudó también.
Tenía unos bonitos pechos, erguidos y bien formados encumbrados por unos preciosos pezones rosados. Su cintura era estrecha y fina. Tenía buenas caderas y un culito, del que ella se quejaba al encontrarlo pequeño, pero del que os puedo asegurar no le quitaría ni añadiría nada. 
Era hermosa como ella sola. Una obra de arte en movimiento, arte efímero, dulce y bello.
Me observaba desnudo al igual que yo a ella. 
Comenzó a acariciarse el clítoris y me pidió que fuera, que estaba muy mojada, que me necesitaba con urgencia a su lado. 
Su acento dulce y sus hermosas y femeninas maneras me encantaban.
Salté sobre ella en la cama. 
Su suave piel, su tierna carne, su olor a hembra me embriagaban. La besé en los labios, besé su cuello, a mordisquitos descendí por él hasta llegar a su pecho y me metí un pezón en la boca. Le comí un pecho mientras acariciaba el otro. Ella me abrazaba con las piernas y acariciaba mi pelo con las manos. Se dejaba amar. Disfrutaba de lo que hacía. Seguí descendiendo, lamiendo y besando su sedosa piel hasta llegar a la ingle. Ahí me detuve. El aroma de su entrepierna era dulce, con cuerpo pero que invitaba a comerlo. 
Besé y acaricié ambas ingles, exhalando ante su vagina, viendo como esta lubricaba y como ansiosa ella esperaba el momento en el que decidiera comérmela. 
Finalmente comencé a lamerle el clítoris. 
Lo lamía, lo succionaba. Notaba como todo su cuerpo se estremecía de placer. En un momento dado comencé a jugar con los dedos y a introducirle uno dentro de la vagina al tiempo que le lamía el clítoris. En pocos minutos la hice alcanzar su primer orgasmo. Este fue muy intenso. Gritaba como loca y se retorcía de placer. Al finalizar parecía agotada, como si hubiera hecho un esprín. 
Lentamente fui ascendiendo por su cuerpo. al llegar a su rostro, como si estuviera desesperada me besó con ansiedad. Acto seguido me susurró al oído que se la metiera y así lo hice. 
Le introduje el pene en la vagina y comencé a copular con ella. 
primero con suavidad, y gradualmente, fui dándole con más ímpetu. 
En un momento dado cambiamos y se puso a cuatro patas. La agarré del pelo y la penetré con fuerza. 
Comenzó a sentir un gran placer. Estaba empapada mientras yo luchaba por no llegar al orgasmo.
Conseguí hacer que se corriera entre gritos. Parecía que la estuvieran matando. Sus dulce voz entre gritos me excitaba todavía más. 
Estaba tan mojada que parecía que se hubiera meado.
Cambiamos la postura, ella se colocó sobre mí y seguimos durante más de media hora. 
Al principio con calma, suave, llegados un momento cabalgaba sobre mí con gran fuerza y ansiedad. Sus pechos botaban que daba gusto. Tiraba de ella, la abrazaba y me llevaba sus tetas a la boca. Lamía sus preciosos pechos. Me encantaba el sabor de su piel. 
Era maravilloso verla teniendo sexo conmigo. Estaba a punto de volverse a correr cuando de un gesto le di la vuelta y me puse encima suyo. 
Le dije que en esta ocasión nos correríamos juntos. Así que comencé a embestirla con fuerza y energía. Gritaba como una loca. Mis músculos se contraían. estaba cerca y podía notar que ella también. Contrajo los músculos vaginales abrazando mi pene desde dentro, como si lo sujetara con la mano. Continué embistiéndola con fuerza. Daba la impresión de que la cama se nos iba a caer a pedazos. 
Estaba al borde del orgasmo. Ella comenzó a dar sacudidas y de repente yo también me corrí.
Eyaculé en su interior como si mi vida me fuera en ello. 
Fue uno de los mejores orgasmos que he tenido. Conseguimos llegar a la vez. 
Fue intenso y muy placentero. En cierto modo fue como si por un segundo mi alma se saliera de mi cuerpo luego volviera a entrar. 
Abrazados, desnudos, reímos empapados en sudor. La besé en los labios y me tumbé junto a ella. 
Estaba agotado y feliz. 
Fue maravilloso. Nuestra primera relación sexual. 
Aquella noche me hubiera gustado quedarme con ella pero tenía compromisos a primera hora de la mañana por lo que al cabo de unas horas me di una ducha, me vestí y muy a mi pesar me marché de allí.
Nuestra relación daba un paso a su siguiente nivel.
Me sentía feliz y satisfecho. Ella estaba encantada conmigo.
La besé en los labios antes de marchar y pude ver en sus ojos que me adoraba. 
La felicidad muchas veces está en eso, en dar amor, recibir amor y ver en los ojos de la persona amada el deseo de encontrarse contigo una y otra vez.
Realmente por una mujer así de noble, honesta y comprometida valdría la pena de dar hasta la vida. 
Por una mujer así un hombre es capaz de cualquier cosa. 
Estas son las cosas que hacen que la vida valga la pena.

Eso es todo por ahora.

Espero que haya sido de vuestro agrado. 

Hasta la próxima!

Alberto Hidalgo.